
La cantidad de inteligencia en el universo es constante, pero la población va en aumento. No conozco el autor, pero todo parece indicar que llegó entre los primeros.


Es que no sé qué hacer
Es que no soy bonita/guapo
Es que me da miedo
Es que no tengo suerte
Es que no tengo dinero
Es que nadie me quiere
Es que no me escuchan
Es que no estudié
Es que el gobierno
Es que la economía
Es que los políticos
A todo "Esque" que esté pensando en cruzarse en mi camino, le digo:
Es que sí tengo tiempo para hacer lo que quiero y lo que me gusta.
Es que sé perfectamente qué hacer para que mis sueños se conviertan en realidades.
Es que soy hermosa y no me interesa que me crean poco modesta por aceptar mi belleza.
Es que no me da miedo dar la bienvenida a los cambios.
Es que mi suerte está determinada por mis decisiones y acciones.
Es que mi dinero crece al mismo ritmo que mi consciencia de merecimiento.
Es que tengo suficiente amor para mí misma y para los demás.
Es que todos escuchan cuando tengo cosas buenas que decir.
Es que me estudio cada día para tratar de mejorar en algo.
Es que el gobierno, la economía, la política ni mis circunstancias determinan quien soy o cuan feliz soy.
Puede agregar cualquier otro "Esque" que tenga en mente, pues simplemente responderé:
¡ES QUE CAMPEON NO ES EL QUE EMPIEZA, CAMPEON ES EL QUE TERMINA!
...Así que, con permiso, sigo mi camino hacia mi meta.
No deja de sorprender que una simple sopa pueda encerrar un universo de emociones y sensaciones, todas ellas profundas y reconfortantes, es como hundirse en una mullida cama con un grueso y tibio hedredon de plumas en un tranquila mañana de invierno.
Volver sobre mis pasos, recorrer mis propias huellas, reconocer senderos ya andados y ver paisajes conocidos...no siempre es fácil, pero es necesario recomenzar una y otra vez, con los pulmones llenos de aire y la ilusión de encontrar sueños convertidos en realidades al final del camino, el oro al final del arcoiris.
Aun recuerdo aquella tarde de verano, era domingo, había un sol radiante y la brisa soplaba fresca sobre la copa de los árboles en el jardín meciendo suavemente sus hojas. Yo me encontraba en mi cuarto, algo aburrido de tanto jugar solo con los mismos juguetes una y otra vez, solía ser un chico solitario y prácticamente no tenía amigos, salvo mi vecino, Santiago, que por esos días tenía una gripe fortísima y no lo dejaban salir de casa.
He caminado miles de veces por estas calles, las conozco como a mí misma, me conocen mejor que yo. Desde que llegué aquí estas aceras me han revelado las verdades de la noche, secretos inconfesables de los cuales somos cómplices, pero especialmente me han enseñado a ser dura y fría como ellas.
Un día normal, nada que lo diferencie del anterior.
Ayer, cosas de la vida, justo cuando se celebraba el Día Internacional de la Mujer, falleció mi abuelita.
Desde la semana pasada estoy pensando cómo abordar el tema del cual quiero hablar en este post, y es que no es tarea fácil hablar de la libertad, especialmente tratándose de la libertad de expresión. Y es que tratar de definir los límites de esa libertad, cuándo es bien interpretada y cuándo se convierte en bandera de verdaderas atrocidades, es labor titánica. Por eso, al que me lee de antemano le digo que no me voy a dar a la tarea de levantar sentencias concluyentes, simplemente voy a ejercer mi derecho a expresar libremente lo que pienso al respecto.
Este fin de semana me dediqué al total relax, entrega absoluta a la vagancia y las delicias de hacer absolutamente nada, lejos de la ciudad, lejos de todos, casi casi lejos de mí misma porque ni siquiera me di a la tarea de pensar, pues ese fue un ejercicio que intencionalmente postergué hasta el día de hoy.
Nunca se sabe qué puede tener deparado la vida, nunca sabes cuando las cosas van a tomar un giro inesperado que desestabilice tus esquemas y derrumbe cualquier asidero.
Desde hace varias semanas he pasado (y sigo pasando) por un período de introspección en el que deliberadamente he decidido no escribir y dejarme llevar por mis reflexiones, las cuales van desde las más efímeras promesas de año nuevo, hasta los más profundos pensamientos ante los cambios que se están sucediendo en el país como si se tratara de una locomotora que avanza a toda velocidad con el firme propósito de llevarse por delante a todo el que se atraviese. Casi siento que estoy atada a los rieles.
http://www.youtube.com/watch?v=1gh4Ewes2GA&eurl
http://www.noticias24.com/actualidad/?p=1524
¡Qué vergüenza! Como venezolana se me cae la cara al ver que nuestro país es mofa del mundo, porque aunque se burlen del gobernante, ¿no es éste el reflejo de buena parte de la gente que vive bajo este cielo? (supuestamente 7 millones, aunque esa cifra goza de muy poca credibilidad y está completita en tela de juicio, sobretodo en el corazón de los millones que venezolanos que no escogimos esa opción en las urnas de votación, sobretodo en la consciencia de los "líderes" opositores que por miedo se doblegaron rindiéndose temblorosos)
El primer video comienza con un llamado a "las cucarachas" para escuchar el discurso del "comandante"...¡qué tristeza semejante metáfora! ¿qué se puede decir de quienes comprados y a conveniencia salieron a relucir lanzando vítores y hurras la noche del domingo?...sin comentario, sobre ellos creo que no hay más nada que decir, la historia ya les cobrará la deuda que tienen con La Nación.
¡Qué lamentable que esa sea nuestra cara frente al mundo!, pero más allá de eso qué deplorable que tantos fuera de nuestras fronteras se arrodillen frente al dinero sucio que pretende comprar aprobación y ganar favores (por ejemplo votos para el Consejo de Seguridad, donde lo único que se hizo fue el ridículo), así que la burla también les salpica a ellos y debería llamarlos a reflexión, ¿con su actitud genuflexa no le están dando más poder a quien no lo merece?¿formarán también parte del "cucarachero"?...
Que cada quien dé respuesta a estas preguntas a la luz de su consciencia...


No puedo decir que estoy sorprendida por el resultado de las elecciones de ayer pues era crónica de una muerte anunciada, lo que sí puedo afirmar es que no comprendo cómo a sabiendas de lo que venía dejamos que se convirtiera en profecía auto cumplida... Se repite la historia vivida aquel Agosto.
¿Cómo justificar que los líderes opositores una y otra vez se dediquen a poner la otra mejilla? (entiéndase que esa mejilla es el pueblo que creyó en ellos y ha sido nuevamente defraudado).¿Ingenuidad? me niego a creerlo a estas alturas del partido. ¿Conformismo?¿Comodidad?¿Acaso es más fácil renunciar que dar la lucha?¿Cobardía? de ser así, no son dignos de llamarse venezolanos...¿Cómo explicar ese "tanto nadar para morir en la orilla"?...¿O es que ahora nos quieren soplar arena en los ojos para que no veamos lo que realmente hicieron? rendirse.
Sin embargo muchos se consuelan diciendo que la estoica actitud mostrada frente a la derrota abre un nuevo compás de actuación para la oposición en el escenario político de nuestro país... está por verse, esa página está en blanco y será muy duro escribirla, sobretodo considerando que no tiene presencia alguna en la Asamblea y que todos los poderes están hincados, sumisos y doblegados. Bajo esas condiciones, falta ver qué herramientas serán usadas para retomar el espacio político que se ha perdido, falta ver qué pasos se darán en pos de lograr ser nuevamente un agente político válido y no sólo un bobo útil, triste papel hasta ahora interpretado. Pero sin duda la tarea más cuesta arriba será mantener la unidad del bloque opositor, recobrar la confianza del pueblo, ganar credibilidad, es allí donde realmente deberán demostrar que no son conformistas, ni cómodos, ni cobardes. Ya veremos qué caras se mantendrán en la escena y quienes “súbitamente” desaparecen del mapa tras la derrota. Ya veremos quién es quién.
Por lo pronto los venezolanos de a pie, seguiremos trabajando por el país, por un futuro digno, seguiremos soñando y luchando por este proyecto llamado Venezuela, seguiremos caminando, marchando, votando. Los venezolanos del día a día, no estamos dispuestos a bajar la mirada, a poner la otra mejilla, a guardar silencio frente la injusticia, el desempleo, la inseguridad. Los venezolanos (los verdaderos, no los que venden el país a cambio de miserias, no los que regalan nuestra nacioanalidad a terroristas, no los que pagan indemnizaciones a asesinos condenados a carcel, no los que logran victorias basadas en la intimidación, no los traidores, no...los de verdad, los 100% venezolanos) no nos damos por vencidos.